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  2. FLORA Y VEGETACIÓN EN CANARIAS    
 
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Zona de bosque del monteverde

En la vertiente septentrional de las islas de mayor altitud se da una de las formaciones arbóreas más conocidas de Canarias, el bosque de laurisilva. En la zona norte de las Islas, entre los 700-1.500 metros de altitud, se produce la condensación de la masa de aire del alisio, que genera un manto continuo de estratocúmulos conocido como ‘mar de nubes’. Este factor climático reduce la insolación y aporta una humedad adicional a través de la ‘precipitación de niebla’.  A estas características climáticas hay que unirle la riqueza orgánica de los suelos, lo que determina las condiciones apropiadas para el desarrollo de la laurisilva y el fayal-brezal.  Aunque es común en la vertiente norte de las islas de mayor altitud, la topografía local permite en ocasiones su desarrollo en las partes altas de las fachadas y barrancos del sur de las islas centrales y occidentales, por donde desborda el mar de nubes.

En Garajonay, La Gomera, se encuentra la que es considerada la mejor  y más extensa muestra de bosque de laurisilva del Archipiélago. (SS)

Las especies que componen la laurisilva se desarrollan en las zonas más húmedas, mientras que el fayal-brezal, considerado como una comunidad degradada, se desarrolla a la misma altitud en lugares que son demasiado secos para las especies de la laurisilva. Puede existir como zona natural de transición a los pinares, tanto en las cotas altas de laurisilva, como en las marginales (zona de cambio devertientes). Sin embargo, la gran extensión que hoy ocupa esta formación arbórea, sometida a un intenso y regular aprovechamiento forestal, tiene su origen en antiguos bosques de laurisilva, ya que después de varias talas desaparecen las especies más nobles (viñátigos, tilos, etc.) o las más umbrófilas (amantes de la sombra), que no toleran los ambientes expuestos directamente al sol.

¿Qué especies componen el monteverde?

En ellos predominan las especies de gran porte, con hojas de tipo lauroide, lo que da al bosque un aspecto homogéneo. Hay abundantes helechos y musgos, que se comportan como epífitos (viven sobre otras plantas) y algunas lianas como la gibalbera (Semele androgyna). Entre las especies arbóreas, de entre 10 y 20 metros, destacan el laurel (Laurus azorica), la faya (Myrica faya), el viñátigo (Persea indica), el til (Ocotea foetens), el acebiño (Ilex canariensis), el naranjero salvaje (Ilex platyphylla), el madroño (Arbutus canariensis), el palo blanco (Picconia excelsa), el mocán (Visnea mocanera), el brezo (Erica arborea), la hija (Prunus lusitanica), el barbusano (Apollonais barbujana), etc. En el estrato arbustivo destacan el peralillo (Maytenus canariensis), el follao (Viburnum tinus), el tejo (Erica scoparia), etc.

Estado de conservación

A estos bosques se hacen frecuentes alusiones en radio y prensa, comentando su deficiente estado de conservación frente a su papel importantísimo en el mantenimiento del equilibrio ecológico en las Islas.

Su función no sólo se relaciona con los recursos hidráulicos, como captador de agua por condensación, fijador del suelo, evitando la erosión y facilitando la infiltración, sino también por su gran interés científico como bosque de reliquias de la Era Terciaria, pues tuvieron amplia distribución en diversos puntos del sur de Europa, a juzgar por los fósiles que allí se han encontrado.

La necesidad de conservar estos bosques es evidente para todos. No obstante, las necesidades momentáneas de obtener recursos rápidos (madera, hojarasca, etc.) han llevado a casi su total desaparición en algunas islas como Gran Canaria, y la pequeña zona que poseía Fuerteventura.

Los Tilos, extraordinario bosque de laurisilva en el noreste de La Palma. (PTLP)

Actualmente, tan sólo en las gargantas de los barrancos más profundos y en lugares escarpados de difícil acceso, es posible ver un bosque de desarrollo natural. En ellos predominan los árboles de más de 20 metros de altura y pueden verse algunas plantas tan raras como la adelfa o tabaiba de monte, que requiere condiciones de humedad y sombra muy especiales.

Bajo otro punto de vista, estos bosques son el medio natural en que viven una fauna, principalmente insectos, tan rica y tan interesante como la flora misma.

¿Donde podemos encontrar estos bosques?

Los mejores ejemplos de bosque de monteverde del Archipiélago los podemos encontrar en Garajonay (La Gomera), en Anaga y el Monte del Agua (Tenerife), y los barrancos del noreste de La Palma, especialmente el barranco de Los Tilos.  En el resto de isla, sólo quedan algunos reductos de lo que en su día fueron extensiones más amplias de laurisilva. Es el caso de la zona alta de El Golfo (El Hierro) y los Tiles de Moya (Gran Canaria).

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