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Deportes y juegos tradicionales



Lucha Canaria Vela Latina
Salto del Pastor Juego del Palo
Levantamiento o pulseo de piedra Levantamiento de arado
Arrastre de ganado La billarda
Bola Canaria Prácticas actualmente ilegalizadas


La lucha canaria

Aunque hay discrepancias sobre su origen, es decir, sobre si nació en el Archipiélago o fue traída de fuera, lo que está claro es que es el deporte tradicional por excelencia en las Islas y un símbolo de la identidad canaria.

La lucha canaria consiste en que uno de los dos luchadores tumbe al otro, bastando que este último toque con una parte de su cuerpo el suelo excepto con la planta del pie. La luchada se realiza en un terreno de forma circular denominado ‘terrero’, que suele ser de arena o tierra batida, aunque también puede ser de materiales más modernos como tatamis.

Cada una de estas luchas se denomina ‘agarrada’ y posee diferentes técnicas de derribo. Los actuales campeonatos se articulan con equipos de 12 miembros, aunque cada lucha es de sólo 2 contendientes.

La lucha, símbolo original de guerra, se transforma aquí en expresión de recreo y diversión, ejemplo de cortesía y deportividad entre rivales. Es un deporte de fuerza, pero sobre todo de habilidad, astucia y nobleza.

En Gran Canaria posee una gran relevancia, ya que existen equipos en la mayor parte de los municipios. Además, es la isla con mayor número de terreros de Canarias, en total 41.

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La vela latina

La vela latina es, probablemente, el deporte tradicional que más se identifica con Gran Canaria. Su pequeña embarcación, denominada ‘falucho’ o ‘faluca’, es típica de las costas mediterráneas del norte de África o del Mar Rojo. En Canarias fue utilizada para las faenas pesqueras, intercambios comerciales y para el traslado de pasajeros y mercancías desde alta mar hasta tierra.

La embarcación actual está provista de una gran vela triangular (12-13 m) situada sobre un pequeño casco de madera (de 6,55 metros de eslora). Esta evidente desproporción provoca que el bote no se pueda mantener a flote sin la pericia de la tripulación, que debe mover lastre para poder maniobrar adecuadamente. Actualmente, es un deporte que cuenta con muchos seguidores y numerosas actividades, realizadas sobre todo en la zona capitalina.

La época de celebraciones de estas regatas va desde marzo hasta octubre, cuando las condiciones climáticas son más favorables para su práctica. El día que hay competición, generalmente los domingos, es un auténtico espectáculo, con la Avenida Marítima repleta de gente, ya que las especiales características de la Bahía de Las Palmas permite a los aficionados ver la competición desde tierra.

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El salto del pastor

En los últimos años se están llevando a cabo la recuperación de tradiciones como la del salto del pastor. (FSPC)

Su origen se vincula, también, a los pastores aborígenes. El pastor canario tenía que adaptarse a la accidentada orografía insular para sus desplazamientos y sus labores diarias. Para ello, se ayudaba de una larga vara de madera, generalmente de pino canario, faya, brezo o barbuzano, con una terminación en punta, antiguamente de asta de animal y posteriormente metálica, llamada ‘regatón’. Dependiendo de la zona de la Isla o del Archipiélago, se le denominaba de una determinada manera, en Gran Canaria recibe el nombre de ‘garrote’. Con él se subían y bajaban los barrancos, laderas y riscos a gran velocidad. Actualmente, aún lo siguen utilizando algunos pastores.

Gran Canaria ha sido la isla pionera en la recuperación del Salto del Pastor, gracias a la labor de los hermanos Ramón y Miguel García en los años 80 del siglo XX. En la década siguiente comienzan a celebrarse los primeros encuentros y jornadas, donde un grupo de aficionados se reunía una vez al año para descender juntos laderas y riscos de Telde, Valsequillo, Mogán o Veneguera. En el año 2001 se crea la Federación de Salto del Pastor Canario, con sede en el municipio de Arucas, que coordina a nivel regional la organización de los encuentros, actividades de recuperación y difusión de las tradiciones, establece rutas, etc. Actualmente posee más de 270 federados (junio 2007). Además, la Isla cuenta con 9 de las 20 ‘jurrias’ o colectivos asociados de este deporte que existen en Canarias, es decir, casi el 50%.

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Juego del palo

El garrote es un palo de madera de diversos tamaños y grosores, utilizado como herramienta por el pastor aborigen de manera cotidiana. Según parece, éstos realizaban enfrentamientos con palos de carácter bélico, pero también lúdico. Después de la Conquista, el pastor aborigen mantiene su actividad ganadera conservando su principal herramienta, a la cuál se le introduce un cambio fundamental: el ‘puyón’ o ‘regatón’de hierro en uno de sus extremos, con el fin de ser utilizado como punto de apoyo.

El juego consiste en dar sin ser alcanzado, utilizando ambas manos, y el jugador o luchador se ayuda de diferentes partes del cuerpo, pero sobre todo debe tener reflejos, gran rapidez de piernas y habilidad con los brazos. Es más una exhibición que una competición, donde no hay vencedores ni vencidos. En 1997 se constituye la Federación de Juego del Palo Canario.

En Gran Canaria existen tres modalidades del Juego del Palo:

  • Palo grande o garrote: fue recuperada y divulgada por el Maestro Paquito Santana.

  • Palo medio o vara: es conocido como el ‘estilo Déniz’. Cuenta con diferentes clubes y colectivos nacidos a partir de las enseñanzas de Guillermo Martínez, Crimeldo Ojeda y Sergio Luis.

  • Palo chico o tolete: sólo se conservan vestigios de su práctica por algunos jugadores aislados que lo ejercitaron en el pasado. Presenta variadas dimensiones en sus formas y grosor, siendo uniformes en el tamaño, siempre por debajo de la cintura del jugador.

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Levantamiento o pulseo de piedra

Aunque sobre el origen de este deporte también hay discrepancias, la mayoría de los autores coinciden en señalar que su práctica comenzó a desarrollarse poco a poco después de la Conquista. Principalmente, lo practicaban los hombres de zonas rurales que tenían un oficio en el que tenían que emplear la fuerza, como por ejemplo los labrantes de canteras, aunque también se vincula esta práctica con competencias durante el tiempo libre, el entrenamiento, la rivalidad y la demostración de virilidad. No tiene ni un marco ni una técnica concreta; la práctica es diferente según el lugar, las características del levantador y de la piedra, ya que se hace directamente como la encontramos en la naturaleza, sin pulidos ni hendiduras que faciliten el trabajo.

El levantador ha de buscar las diferentes posibilidades de agarre que tiene la pieza, y tendrá que levantarla haciendo paradas estratégicas para conseguir mantener el peso. Luego, hay distintas modalidades, como lanzarla lo más lejos posible, andar con ella una gran distancia o levantarla a la máxima altura.
En Gran Canaria son famosas algunas de las más célebres piedras de agarre, como la Piedra del Gallo o la de la Aldea blanca (en San Bartolomé de Tirajana).

Últimamente ha disminuido considerablemente el número de practicantes de este ejercicio autóctono, fundamentalmente, porque no ha captado la atención de las nuevas generaciones.

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Levantamiento de arado

Esta modalidad deportiva es claramente una prueba de fuerza y habilidad. Tras la Conquista, llegaron a la Isla nuevos modos de explotación de la tierra, que supuso la introducción del arado de tipo romano. Se creó con él una curiosa práctica consistente en levantar dicho elemento, que en ocasiones puede llegar a pesar cien kilos, como una muestra de fuerza y habilidad. Tras la incorporación del arado en los deportes autóctonos canarios, se realizan diversas exhibiciones en ferias y congresos vernáculos. El máximo impulsor, difusor y sistematizador de este deporte en la Isla y en toda Canarias fue el famoso luchador José Rodríguez Franco (1912-1991) más conocido como el ‘Faro de Maspalomas’. Las dos modalidades más conocidas son la del levantamiento hasta una posición vertical y la de levantar el arado y mantenerlo en posición semi-horizontal, realizando a continuación un giro de 380 grados mientras el levantador está en cuclillas, apoyando el timón en sus muslos.

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Arrastre de ganado

En este deporte, una pareja de piezas de ganado (vacas, bueyes o toros) tiene que arrastrar un peso en el menor tiempo posible a través de un terreno delimitado. Posee un origen más reciente que otros deportes tradicionales canarios, ya que su nacimiento se sitúa en el siglo XX. Su práctica está supeditada a ferias de ganado y festejos populares, donde el campesino exhibe el ganado ‘basto’, al que ha dedicado grandes esfuerzos en su cría y conservación.

Allí se acota un terreno rectangular, de unos de 50-70 m de largo por 15 de ancho, generalmente de tierra, donde los animales (llamados ‘yuntas’) deben arrastrar una serie de sacos de 100 Kg cada uno (entre 6 y 11), colocados sobre un trineo llamado ‘corsa’. La prueba de arrastre se realiza a contrarreloj, teniendo un tiempo máximo de arrastre de 4 minutos. Las yuntas son guiadas mediante una vara por la figura del ‘boyero’ o ‘guayero’.

En multitud de pueblo se celebran ferias de arrastres de ganado coincidiendo con sus fiestas patronales. (AT)

En Gran Canaria, este deporte autóctono tiene muchos seguidores, y guarda parecido con el arrastre de ganado practicado en el País Vasco, donde se arrastran piedras hasta la máxima distancia posible.

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La billarda

La billarda no es un deporte, sino un juego de precisión que se caracteriza por la importancia de un pequeño taco, que a veces termina en punta y que le da el nombre a este ejercicio. Fue introducido en las Islas tras la Conquista, sobre todo, por los llegados de la Península Ibérica, donde se localizaban algunas variantes del juego.

En Gran Canaria, y más concretamente en el sureste de la Isla, este juego se realiza en parejas, a diferencia de otros modelos, como por ejemplo el de Tenerife, basado en el ‘todos contra todos’. Se requieren unos palos de unos 70-80 cm de longitud, y se señalan en el terreno los hoyos o porterías que tienen unos 60 cm de diámetro, separados entre sí por unos 8-12 m.
El perímetro de los hoyos está prácticamente rodeado por unas piedras o lajas que forman una herradura, que evitan que la billarda salga cuando es introducida. Ésta es la clave del juego, mientras que el rol de la pareja que defiende consiste en alejar la billarda.

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La bola canaria

Es un juego consistente en lanzamientos de precisión juego asimilable a las bochas o petancas de otros lugares. Su origen es discutido. Mientras unos defienden que es prehispánico, otros argumentan que fue traído por inmigrantes europeos ya en el siglo XV, especialmente en el caso de Lanzarote y Fuerteventura. En la isla de Tenerife la creencia más extendida es que el juego llego de Sudamérica, concretamente de Venezuela.

El objetivo principal del juego es colocar las bolas lo más cerca posible de un objetivo determinado, el boliche o mingue. Se emplean 12 bolas por equipo, que serán de igual color dentro del equipo para diferenciarse del contrario. Las bolas suelen ser de una pasta que deberá estar homologada por la Federación Canaria, con un diámetro máximo de 120 mm y un mínimo de 90 mm, y con un peso entre los 1.000 y 1.200 gramos. El desarrollo de la partida consiste en sumar puntos, que estarán definidos en función del número de bolas más próximas al boliche. Los equipos los formaran un número de jugadores, cuatro normalmente, y cada uno de éstos tendrá un número máximo de tres bolas.

Precisamente su afinidad con la petanca, en la Isla existe una Federación Insular, llamada de “Bola canaria y petanca”. Cuenta con 30 clubes distribuidos en 3 categorías, que se organizan en una liga insular, además de una sección femenina y otra de juveniles.

No obstante, hay que reseñar que también existe un gran colectivo de jugadores no regulado.

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Prácticas actualmente ilegalizadas

Aquí se recogen algunas de las prácticas y juegos que históricamente se han llevado a cabo en la Isla, pero que al tratarse, fundamentalmente, de enfrentamiento de animales, fueron adquiriendo un alto grado de crueldad e ilegalidad. Aún así, en algunos lugares se siguen practicando clandestinamente.

  • Peleas de Carneros: Se realizaban en todas las Islas donde existía ganado ovino. Se producen bajo tres circunstancias fundamentales: cuando los machos están en celo, cuando se incorpora un macho nuevo a la manada o cuando se produce la trasquilada del ganado. Un hechos curioso es que, según algunos pastores de la Isla, después de la trasquilada los carneros suelen pelearse porque no se reconocen entre sí, mientras que cuando están con su pelo, generalmente, no se produce ninguna pelea.

  • Peleas de gallos: Surgieron tras la Conquista y han arraigado mucho entre la población isleña. También se denominan ‘riñas de gallos’. Su origen se encuentra en Asia, y en China ya existían las peleas de gallos desde el año 500 antes de Cristo. El gallo de pelea procede del gallo asiático Gallus bankiva y del Gallus sonheratti. En Gran Canaria es muy conocido el gallo inglés, que llegó de manos de la colonia británica durante el siglo XVII. Es el resultado del cruce entre la gallina británica y el gallo malayo. Fue tal su relevancia, que en Canarias se crearon criaderos exclusivos de estos animales.

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