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  MUNICIPIO DE EL ROSARIO    
 
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  >> 11. Etnografía y memoria de un pueblo Versión para imprimir Escuchar artículo Metadata Patrocinadores Aumentar letra Disminuir letra  


Antiguos Oficios

Las Lecheras

Se trata quizás de uno de los oficios que más se han quedado marcados en la memoria de los rosareros. Prueba de ello, es la escultura que se levanta en la plaza del ayuntamiento como homenaje a las sufridas mujeres del pueblo que realizaron durante años tan costosa labor.

11.15. Las Lecheras, un símbolo de identidad del municipio, aún perdura su imagen en la memoria de muchos rosareros. (FEDAC)

Hoy en día, la imagen de la lechera que perdura en el recuerdo, es el de la mujer campesina que, tras ordeñar a sus animales, bajaba con la cesta llena de ‘cacharros de leche’ en la cabeza, por los caminos y veredas que comunicaban La Esperanza con La Laguna y Santa Cruz, con el fin de vender su producto en la ciudad. Esta actividad suponía en muchos casos la única aportación a la economía familiar.

A medida que pasaban los años, el medio de transporte para llevar la leche a la ciudad cambiaba. Se solía utilizar el burro para tal labor, hasta que La Esperanza y otros núcleos próximos, contaron con un servicio especial, la conocida como ‘Guagua de las lecheras’. Con posterioridad, serían los vehículos particulares los que se encargarían del transporte. Era frecuente que el marido ejerciera de chófer para que su mujer pudiera ‘bajar’ a La Laguna y Santa Cruz a vender la leche.

El oficio de las lecheras, con el paso del tiempo fue perdiendo su importancia. Los adelantos técnicos y las múltiples exigencias sanitarias, fueron mermando un oficio tan duro como tradicional, hasta que se convirtió sólo en un recuerdo más de un pasado no tan lejano.

11.16. Escultura que se levanta en la plaza del Ayuntamiento en homenaje a las mujeres lecheras. (DL)

Los pinocheros

Como su propio nombre indica, el oficio de los pinocheros consiste en la recogida de pinocha o pinillo en los montes de pinar. Este material desempeñó una función muy importante, hasta hace pocas décadas, en los embalajes de fruta y relleno de colchones. Por el Monte de La Esperanza, gracias a la abundancia y majestuosidad de su pinar, era habitual ver a hombres y mujeres dedicados a tal labor. Muchos eran los que se dedicaban exclusivamente a esta actividad, aunque también solían ser los propios agricultores y ganaderos de la zona los encargados de recoger este material. En el caso de los primeros, la pinocha les ayudaba a mejorar la rentabilidad de sus cultivos (las acículas del pino tienen una gran capacidad para retener la humedad) y a proteger las frutas unas vez recogidas para poder ser transportadas sin sufrir daños. En cuanto a los ganaderos, su objetivo era acondicionar los establos de sus animales (camas para el ganado).

Se trata de un oficio que antaño tuvo gran tradición, y que con el paso de los años se ha ido perdiendo. A pesar de ello, en la actualidad se sigue manteniendo por parte de algunos agricultores y ganaderos la recogida de pinocha para el ganado y como fertilizante natural para sus campos.

11.17. El frondoso Monte de La Esperanza fue lugar de largas jornadas de trabajo de pinocheros y pinocheras. Oficio antaño de gran arraigo en el pueblo, hoy es objeto de homenaje en forma de escultura a la entrada de la Villa de La Esperanza. (DL)
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