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  MUNICIPIO DE ARONA    
 
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4. CLIMA Y AGUA

El clima

Teniendo en cuenta la situación geográfica, la regularidad térmica y las pocas precipitaciones recibidas, podríamos definir el clima de Arona de cálido y seco, lejos además de la influencia de los vientos alisios. Estas características climáticas favorecen la actividad turística y agraria de la que es testigo el municipio.

Entre las principales características del clima de Arona, de tiempo soleado y tranquilo, hay que añadir otros tipos de tiempo. Son las borrascas del invierno que traen lluvias y el tiempo sahariano o tiempo sur, masa de aire cálido y seco del continente africano, con temperaturas que pueden alcanzar los 40 grados y provocar problemas de salud y afectar de forma notable a los cultivos de la localidad.

Algunos elementos de clima

Las temperaturas en general no experimentan grandes oscilaciones, ya que apenas hay una diferencia entre el mes más frío, que suele ser febrero y el más cálido, que se corresponde con agosto. La media anual oscila entre los 25ºC y los 20ºC anuales, siendo la insolación uno de los componentes del clima que más juega a su favor. En la costa se pueden alcanzar los 36ºC de máxima.

4.1. El clima de Arona, soleado gran parte del año y con una media anual entre 20ºC y 25ºC, ha convertido al municipio en el destino preferido de muchos turistas peninsulares y europeos. (DM)

Las precipitaciones no son importantes en un municipio que está muy cerca de caracterizarse como desértico, en la medida de que llueve poco más de 150 mm anuales. Tiene lugar una sequía estival que se ve, sólo en parte, compensada por las lluvias que se producen en los meses invernales, en donde pueden caer más de 100 mm anuales en la costa y entre 150-250 mm hacia el interior. Pese a todo, son lluvias insuficientes para que se desarrolle una vegetación importante.

El agua

Debido a las características climáticas del municipio de Arona, seco y cálido, a la ausencia de lluvias y a las características del suelo, el agua fue siempre un recurso escaso para la población asentada en la localidad. Durante la época prehispánica, la población aborigen del menceyato de Abona se abastecía de pequeñas fuentes o manantiales de agua y de los arroyos situados en los fondos de los barrancos.

La población que vivió en Arona, tras la conquista, siguió utilizando el agua como lo venían haciendo sus antiguos pobladores. Aún así con la llegada de los europeos y con ellos los nuevos cultivos, la demanda de agua se hizo más acusada, por lo que se construyeron pozos y canales de madera para aprovechar la poca agua que brotaba de los manantiales.

También existieron aljibes y tomaderos que sirvieron para almacenar y recoger el agua de la lluvia. Se tiene constancia de que la población local aprovechaba las aguas salobres de los pozos, las aguas pluviales de los barrancos del Coronel, de Achacay, de la Arena y los charcos formados tras las lluvias, para lavar en baños de cinc o en pilas de cantos, recubiertas de arena de cal. A lavar también se iba a la atarjea y a la costa, en lugares como Los Cristianos.

Destacaron además los lavaderos públicos, donde el agua llegaba por una atarjea, discurría por los lavaderos y después se utilizaba para regar los cultivos. Fueron famosos los chorros públicos para paliar la escasez y la falta de agua potable en las casas, además de servir como lugar de encuentro de la población local.

En el siglo XX, la construcción del Canal entre los Altos de Fasnia y Fañabé, conocido como Canal del Sur, palió la necesidad de agua de la localidad. Su construcción duró muchos años, llegando al municipio en el año 1947 y contribuyendo al crecimiento de la superficie cultivada de tomates y plátanos.

4.2. Ejemplo de un pequeño tomadero cerca del Roque de Conde y la Presa de Ancón. (EG)

Otros medios para obtener agua a partir de este momento fueron: el aprovechamiento superficial, mediante pequeñas presas y tomaderos construidos en los cauces de los barrancos, con el fin de retener la poca agua de lluvia, y el aprovechamiento subterráneo o de extracción a través de la construcción de nueve galerías y treinta y dos pozos. El agua obtenida se almacena en estanques y en balsas (Balsa del Valle de San Lorenzo). Nombrar el complejo agro-hidráulico de Valle de San Lorenzo donde se recibe el agua procedente de la EDAR de Santa Cruz y del complejo comarcal Adeje-Arona, para su posterior distribución. Son en su mayoría agua de mar desalada y regenerada.

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