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  MUNICIPIO DE LOS REALEJOS    
 
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  >> 12. MUNDO RURAL Versión para imprimir Escuchar artículo Metadata Patrocinadores Aumentar letra Disminuir letra  


TURISMO RURAL

12.8. El municipio reúne un buen número de características que favorecen la existencia del turismo rural. La existencia de un paisaje agrario y natural son ejemplos de ello. (AR)

El turismo rural tiene papel importante dentro del panorama turístico de Los Realejos, en la medida que la oferta es cada vez mejor, contando con varios equipamientos alojativos disponibles para los visitantes, que acuden al municipio. En su mayoría, los hoteles o las casa rurales se localizan por encima de 600 metros de altitud, en los entornos de medianías-altas, allí donde el paisaje rural (repleto de áreas de cultivo y con poca masificación urbana) es más notable. Sin embargo, otros como la casa Rambla de los Caballos o el inmueble de Las Llanadas se ubican a pocos metros de la costa, pero en un ámbito en donde la personalidad rural y agrícola se mantiene viva.

Existen así varios establecimientos rurales, de los que se destacan especialmente nueve debido a su éxito y equipamientos. En su mayoría, se tratan de hoteles y casas rurales que pueden albergar hasta 20 personas y en prácticamente todos los casos se insertan dentro de una finca rústica, con notables elementos rurales, naturales (algunos como La Finca La Torre se encuentra dentro del Paisaje Protegido de la Rambla de Castro y de la playa del Socorro) y una atrayente belleza paisajística y escénica. Suelen ser antiguas casas canarias, con una antigüedad que va desde el siglo XVIII hasta principios del siglo XX, pero todas ellas compartiendo igualmente los patrones estéticos de la arquitectura tradicional canaria. No obstante, algunos inmuebles se corresponde con antiguas mansiones mientras que otros son casas solariegas, antiguas casas  canarias o secaderos. Por otro lado, aunque la mayoría conservan los materiales originales, todas han vivido un proceso de restauración y ampliación con el fin de que puedan tener una utilidad turística. Tanto es así que en algunos casos disponen de nuevas infraestructuras como piscinas, tal y como ocurre por ejemplo en la Casa Rural de la Tanquera.

Se tratan en síntesis de ejemplares infraestructuras de carácter rural por varios motivos: en primer lugar porque se ajustan a la tipología de casa rural, esto es; una arquitectura tradicional y antigua. En segundo lugar por estar situados en entornos cercanos al medio natural y rural (fincas y huertas de cultivo, con presencia de papas y otros productos). Estas características permiten por un lado otorgar la calma y la tranquilidad que el “turista rural” busca, mientras que del mismo modo tienen la posibilidad de desempeñar actividades de turismo activo, como lo son por ejemplo el senderismo, el ciclismo, la fotografía o incluso el baño en los entornos costeros. Por último, el engranaje turístico de Los Realejos se ve enriquecido además por la existencia de otras instalaciones y servicios, que cumplen con una serie de valores de interés.

Otros servicios

Algo al margen del turismo rural, Los Realejos dispone de una amplia gama de recursos y servicios turísticos que saben combinar lo mejor de su medio natural con las características de su patrimonio arquitectónico e histórico.

En lo que respecto al ámbito natural, Los Realejos cuenta con cuatro zonas de esparcimiento en la naturaleza de gran calidad, que ofrecen, a todas aquellas personas que gustan de pasar un rato agradable en compañía de familiares y amigos, un marco incomparable y único para la realización de todo tipo de actividades recreativas y de ocio. En la zona alta de los barrios de Palo Blanco y Las Llanadas, en el límite natural entre las formaciones arbóreas de fayal brezal y pinar, se localiza la zona recreativa de Chanajiga, una de las más importantes de la isla de Tenerife, en cuanto a su capacidad y prestación de servicios.  De igual manera, para los que sólo deseen hacer una parada en su recorrido por la isla, nada mejor que visitar las zonas recreativas de la Higuerita y Barranco de Ruíz, la primera de ellas, situada en pleno corazón del Valle de la Orotava, en uno de los márgenes de la carretera Orotava - Icod de los Vinos, cuenta con un buen número de equipamientos. La zona recreativa de Barranco de Ruíz, situada en los márgenes de la misma vía, en el límite con el término municipal de San Juan de la Rambla, presenta la particularidad de poder contemplar en su inmensidad parte del tramo final de este barranco, declarado Sitio de Interés Científico.

Por su parte, los que deseen un mayor contacto con el medio ambiente y con las posibilidades de aprendizaje que éste entraña, deben obligatoriamente visitar el Aula de la Naturaleza Emilio Fernández Muñoz, una zona de campamento situada en el pinar del municipio, a escasa distancia del Parque Nacional del Teide, y que tiene todos los servicios e instalaciones recreativas. Todas estas áreas se encuentran enlazadas con espacios naturales y áreas protegidas y cuentan con una extensa red de senderos que permiten a los visitantes dirigirse en los diferentes ámbitos del territorio, desde la costa hasta los entornos más elevados, en donde el pinar y la montaña sellan su enlace. Ello permite igualmente dar la oportunidad de comprobar los distintos pisos de vegetación y las distintas especies florísticas y faunísticas que se reparten en todo el municipio.

La presencia de varios miradores en donde se puede disfrutar de una riqueza paisajística y natural notable es otro de los servicios que ofrece el municipio. Así, desde mirador de la Corona, en el barrio de Icod el Alto se puede contemplar en toda su majestuosidad el valle de la Orotava y buena parte del noreste de la isla. Desde el mirador del Lance, es posible, bajo la sombra de la espectacular escultura del Mencey Bentor, visualizar otra buena perspectiva del valle y los municipios que lo integran. Por su parte, desde el mirador de San Pedro, se comprueba la exuberante vegetación del palmeral de la Rambla de Castro, además de las plataneras de la Rambla del Mar y el paisaje que atesora toda esa área. Por último, el mirador de la Gramona, en la playa homónima, es el mejor balcón para contemplar la escarpada y bella costa del municipio, compuesta por playas de arena negra y formaciones espectaculares que han sido labradas a lo largo de miles de años.

Miradores de Los Realejos

12.9. Algunos de los miradores más importantes del municipio y sus principales vistas. Cada uno de ellos dan la posibilidad de contemplar a Los Realejos desde distintos ángulos. (DM, DL y Aytmo)

Finalmente, es preciso destacar que dentro del municipio, merced a sus cumbres, sus paisajes y sus playas, es un lugar idóneo para la práctica de muchos deportes de aventura o acuáticos, como por ejemplo el submarinismo o el surf que se ve en la genial Playa del Socorro, u otras actividades como el parapente o el vuelo libre, muy recurrido por valientes que deciden lanzarse desde el mirador de la Corona u otros puntos más elevados del municipio.

En lo que respecta a los recursos histórico-artísticos y patrimoniales con interés para el turista de ciudad, caben destacar algunos edificios de gran valor como por ejemplo la Iglesia del Realejo Alto,  la cual es una de las más antiguas de la Isla, mandada a construir directamente por el Alonso Fernández de Lugo o la Hacienda de los Príncipes, casa solariega situada en el Realejo Bajo, que perteneció a los  herederos del mismo Fernández de Lugo. Otras espectaculares haciendas como la “Hacienda de las Coronelas” o la “Hacienda de Castro” constituyen, además de otras casa antiguas, notables ejemplos de arquitectura burguesa canaria de los siglos XVIII y XIX, siendo de esa manera un valor patrimonial a tener muy en cuenta, sobre todo gracias a su ejemplar estado de conservación.

12.10. EL casco histórico alberga varias casas -como de la foto, cercana a la Hacienda de las Chozas- que son notables ejemplos de la arquitectura canaria. (D.M.)

Principales senderos del municipio

El municipio ha sabido aprovechar los recursos naturales, paisajísticos y ambientales con los que cuenta para imbricarlos en una red de senderos, que se abre por todo el territorio, desde la cumbre hasta la costa. Indicar la totalidad de los mismos podría dar lugar a un volumen muy elevado de información, por lo que señalaremos dos de las rutas más interesantes:

Rambla de Castro – Playa de los Roques

Longitud:   10 kilómetros (con paradas)  Duración: 3- 4 horas Dificultad: media

Sendero circular en donde se recorre el Espacio Natural Protegido de la Rambla de Castro y parte de la Paisaje Protegido de la Costa de Acentejo, dando lugar a una gran belleza paisajística. Igualmente, contiene valores de carácter patrimonial (ermita de San Pedro, Hacienda de Castro, Fortín de San Fernando, elevador de la Gordejuela entre otros) y cultural.

 

12.11. La ermita de San Pedro, al principio del camino. (FC)

El camino comienza en el kilómetro 41 de la autopista del norte TF-5 donde se sitúa estratégicamente el Mirador de San Pedro, lugar asomado a la Punta del Guindaste, en donde es posible contemplar la casi totalidad del paisaje protegido. En este punto el senderista puede aprovisionarse de alimentos y aguas en el restaurante que se ubica al inicio del camino, en donde además un cartel proporciona información sobre el espacio a visitar. Desde aquí parte un camino ancho y empedrado que está resguardado por una valla de madera y que pasa ante la restaurada Ermita de San Pedro , del siglo XVI, que alberga en su interior una talla barroca muy interesante del Apóstol San Pedro, alzándose frente a ésta una pequeña cruz de madera. El camino desciende hacia la costa, encontrándonos primeramente un cruce hacia la izquierda donde crece una enorme palmera canaria, que lleva a la Playa del Socorro, por lo que se debe ignorar. En este punto se puede apreciar una notable panorámica de la Punta de El Guindaste, en donde emerge un potente drago y El Mayorazgo, zonas ambas dedicadas al cultivo de la platanera y a lo lejos, en la costa, el Barrio de Las Aguas perteneciente al municipio de San Juan de la Rambla.

12.12. Vistas desde el Mirador de San Pedro, en donde se contempla la Costa de los Realejos y el Puerto de la Cruz, así como buena parte del sendero. (D.M)

Desciendo el recorrido camino abajo nos encontramos con la Finca de San Pedro y una pequeña y estrecha entrada a la derecha junto a una señal indicadora del futuro Centro de Visitantes. Se ha de por ahí aunque la calle continúa en su descenso junto al muro delimitador de la Hacienda de los Castro hasta desembocar en el pequeño y genuino Caserío de el Mayorazgo, entorno rodeado de varias casas viejas donde hay un lavadero antiguo que usaba el servicio de los señores de la Hacienda. Por la pequeña entrada, entre grandes Palmeras, Inciensos (Artemisia canariensis) y alguna que otra especie más, se ha de continuar por un estrecho sendero que desemboca en el camino empedrado que viene desde la Hacienda de los Castro. En este punto se pasa por un gran Laurel de Indias (Ficus microcarpa) y posteriormente por interesantes ejemplares de Tabaibas Silvestres (Euphorbia mellifera) donde ya el camino es de tierra. Después se continua el camino y tras salvar el Barranco de Castro, sigue el sendero marcado por una fila de piedras y rodeado de Vinagreras (Rumex lunaria), Incienso Tabaibas y algunas otras Palmeras canarias (Phoenix canariensis). Asimismo, se ha de continuar andando bajo el acantilado que separa el Barrio de San Vicente de la costa, hasta encontrar una señal que indica el camino hacia la Playa de la Fajana. Aquí está el punto de partida de un sendero que comienza en forma de escalera y en continuo descenso bordeado por una valla de madera,  y que puede ser utilizado para la vuelta haciendo un recorrido circular con regreso por la orilla del mar. El sendero prosigue en su ascenso y ahora cruzando por un puente que salva el Barranco de Godinez, estando casi obligado a emprender la escalada debido a lo prolongada que es la subida. Desde lo alto de este punto se puede observar la casi totalidad del camino recorrido, pudiéndose evidenciar la Hacienda de los Castro, la Playa de la Fajana y el Roque del Camello dentro del mar, que separa la Playa de Castro de la anteriormente dicha. Este es sin duda, un buen lugar para que el senderista obtenga buenas fotografías.

12.13. La Hacienda de Castro y las palmeras aparecen en la primera parte de sendero. (DL)

Posteriormente, avanzando por el sendero, se atraviesa un gran muro de cemento y una zona vallada, ambas de propiedad particular, mientras que el camino se dirige hacia un cruce de vías, para tomar hacia la izquierda donde una valla de hierro impide el paso de vehículos. Siguiendo esta pista pavimentada, se pasa junto a una casa restaurada que llevará, antes de cruzar un gran puente de hierro que salva el Barranco de Palo Blanco, al comienzo (a la izquierda) de los 211 escalones que descienden hasta la Casa de la Gordejuela, antigua edificación que albergó, en el año 1903, la primera máquina de vapor instalada en la isla que era utilizada para elevar el agua hasta los cultivos de plataneras del Valle de La Orotava. A este respecto, como dato anecdótico, cabe destacar que el naturalista Sabino Berthelot, ilustre visitante de la isla en 1820, ya narraba e ilustraba en sus apuntes como una gran sucesión de saltos de agua se precipitan hasta el mar, se refería a las Cascadas de la Gordejuela que surgían de uno de los nacientes más importantes de la isla en ese momento.

12.14. El mirador de la Gordejuela, al que se puede acceder si se desea, es uno de los hitos más relevantes del sendero, aunque para llegar él haya que descender 211 escalones. (FC)

Con sumo cuidado y a pese a la señalización que advierte cierto peligro, se puede descender hasta la antigua estación, en donde se puede contemplar, una vez más, un estupendo paisaje, en este caso el que ofrece el barranco y la playa de La Fajana. Al regresar, se continua el sendero entre unas huertas de cultivo y recién restaurado con empedrado nuevo, para que en menos de un minuto se pase bajo el acantilado de la Urbanización La Romántica I, donde podemos se comprueban Tarajales (Tamarix canriensis) y algunos ejemplares aislados de Uva de Mar (Zygophyllum fontanesii). Posteriormente, después de unas cuantas curvas se alcanza el final del paisaje protegido, como así lo advierte una señal. A partir de ahí se ha de empezar a caminar por una calle de la urbanización para encontrarnos de frente con el final de la Calle Geranio, y luego seguir hacia la izquierda por la Calle Amapolas y desembocar en la Calle de las Palmeras, la cual se ha de continuar hasta su término, donde hay un pequeño apartadero desde donde hay nuevas vistas panorámicas de la Playa de los Roques, entre la Punta Piedra Gorda y la Punta Pejes Reyes.

A la izquierda de la acera baja un sendero empedrado, junto a una señal indicadora del Paisaje Protegido de Rambla de Castro. El sendero zigzagueante comienza su descenso con unas vistas sorprendentes de la Playa de los Roques, donde sus impresionantes roques, son sin duda, lo más espectacular de la misma. Llega un momento en que el sendero se bifurca en dos; si se continúa de frente se bordea por alto la gran playa de callaos (cantos rodados) que termina bajo el gran Hotel Maritim, cuya vista es omnipresente a lo largo de esta parte del sendero. Si se escoge la opción de la izquierda, nos encontramos con un mirador en donde hay plantados varios bancos de madera mirando hacia la Playa de los Roques y luego un pequeño paseo resguardado por una valla de madera que recorre circularmente parte del acantilado en Punta Pejes Reyes, lugar visitado habitualmente por pescadores. En este punto se puede contemplar la interesante vegetación del área, al tiempo que se puede disfrutar de un reconfortante baño en la playa, teniendo cuidado de que la marea no se encuentre muy alta.

El camino de regreso desde este magnífico lugar será por el mismo sendero y desandando los pasos de ida, pudiendo hacer un recorrido circular si se desvía por las escaleras que van hacia la Casa de la Gordejuela y descendiendo, una vez rebasada ésta, hasta la Playa de la Fajana por un delicado paso muy expuesto sobre dicha playa. Por la orilla de este magnífico litoral se ha de continuar el camino hasta llegar al final, donde está el Roque del Camello y allí, en una antigua edificación sube un sendero que se dirige hacia al primer cruce que aparece antes de cruzar el puente del Barranco de Godínez, en el trayecto de ida. Una vez allí se escoge el desvío de la derecha hasta un mirador sobre el Fortín de San Fernando, de vuelta hay un sendero que nos lleva directamente a él, donde se alza un perfecto mirador hacia todo el paisaje protegido. Este genuino fortín fue construido por Hernando de Castro, beneficiado de estas tierras repartidas por el conquistador Alonso Fernández de Lugo después de la ocupación, para defenderse de los ataques de piratas que por esa época eran numerosos.

Posteriormente, hay otro acceso hacia el Mirador de los Tarajales desde donde se observa el fortín de otra perspectiva diferente y luego un sendero que desciende entre grandes palmeras y grandes ejemplares de tarajales hasta la Playa de Castro, una playa de callaos en la que no se recomienda el baño en tiempos de fuertes marejadas.

12.15. La Playa de Castro, justo al lado de la Punta del Guindaste,  vuelve a aparecer en el camino de vuelta. (FC)

Por último, es preciso señalar que la visita a la Hacienda de los Castro es interesante ya que data del siglo XVI y aunque sus dependencias estén cerradas, se pueden visitar sus amplios patios y estancias exteriores en forma de pequeños jardines, así como unos antiguos lavaderos y una escalera de madera exterior que termina en un coqueto y pequeño balcón también de madera.

 

Longitud:   10 kilómetros  Duración: 3- 4 horas Dificultad: mediaDesnivel: 450 metros

Sendero que descubre la práctica totalidad del Barranco de Ruiz, área declarada sitio de interés científico, debido a los valores naturales que encierra. La belleza escénica y  paisajística del recorrido también es un aspecto a destacar.

Sendero de Barranco de Ruiz

El sendero tiene su punto de partida en el área recreativa del Barranco de Ruiz, al cual se llega desde la autopista del norte (TF-5). Esta se ubica en un lateral de la carretera nacional entre la playa del Socorro y San Juan de la Rambla.

12.16. Panorámica del Barranco de Ruiz, uno de las áreas protegidas que atesora el municipio. (AR)
12.17. Camino de las Penca en su ascenso por la ruta (DL)

Si se ha venido en un vehículo, existen aparcamientos disponibles. Desde esta misma área, se camina aproximadamente unos 10 metros (en dirección San Juan de la Rambla) por el arcén de la carretera para encontrar el sendero, que durante  sus primeros metros es una pista, que poco después se va estrechando hasta convertirse en una senda en la que se debe andar de manera individual. Este camino se conoce como Camino de las Pencas.  Progresivamente se va remontando el barranco por su vertiente derecha a medida que las vistas van siendo cada vez más espectaculares. Tras una media hora de caminata el sendero empieza a ascender en forma de zigzag hasta que se alcanza una pequeña plaza con buenas vistas hacia el barranco, el denominado Mirador del Mazape.

12.18. Panorámica del Barranco de Ruiz, en los primeros tramos del senedro. (DL)

Desde aquí se van a poder contemplar varias casas al lado de una carretera que asciende a la izquierda, indicando que la situación actual, en la Orilla de la Vera. Luego la carretera enlaza con una vía más ancha (puede verse un cartel que nos indica la dirección al Mirador del Mazape, de donde se viene). Se ha de estar atento para no pasar de largo la desviación a la izquierda por la que continúa la  ruta, que se encuentra apenas una decena de metros del enlace de la carretera que se inicialmente con la principal. El sendero atraviesa el lateral de un pequeño campo de cultivo. Al atravesar una rejilla de alcantarillado que cruza la carretera de lado a lado, significará que se ha dejado el sendero atrás. Ya en el camino se comprueba que el paisaje empieza a transformarse poco a poco en un bosque de laurisilva bien conservado, con árboles de gran porte. Esta zona del camino ha sido acondicionada recientemente y dispone de una barandilla de madera en parte de su recorrido. Tras un descenso suave se alcanza el fondo de un barranco, Barranco Hondo, luego se cambia de vertiente y se reanuda el ascenso.

Posteriormente se encuentra una bifurcación: el sendero de la derecha pasa por una casa abandonada, la Casa de la Fajana, y el de la izquierda más directo la deja de lado (como la vuelta es por el mismo camino, es preferible pasar por la casa de la Fajana en la ida y a la vuelta ir por el tramo más corto). Posteriormente se pasa junto a un gran castaño con una mesa de piedra bajo sus ramas. A continuación, aparece  el Barranco de Castro, que si lleva agua mostrará con una cascada que merece varias fotografías. Siguiendo adelante disfrutaremos de las notables vistas del recorrido. Con todo, la ruta finaliza una vez el camino alcanza la carretera de la Fajana. El regreso se realiza por el mismo sendero.

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