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  MUNICIPIO DE VILAFLOR    
 
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  >> 11. ETNOGRAFÍA Y MEMORIA DE UN PUEBLO Versión para imprimir Escuchar artículo Metadata Patrocinadores Aumentar letra Disminuir letra  


MEDICINA POPULAR

La medicina popular en Vilaflor de Chasna se expresaba en una gran variedad de plantas que eran utilizadas como remedios curativos por los habitantes del lugar para paliar algunas dolencias o enfermedades. Aún a día de hoy siguen existiendo personas (en especial aquellas de edad avanzada) que conocen y hacen uso de plantas tradicionales como por ejemplo la lavanda, el poleo (utilizado desde siempre para calmar el catarro y la congestión nasal; además conforta el estómago y favorece la digestión), la salvia canaria, el tomillo, la vinagrera, la zarzaparrilla, las raíces y hojas de la magarza, adecuadas para el dolor de muelas, de estomago, trastornos menstruales, crisis asmáticas y antiinflamatorio. Como ellas existen otras muchas, aunque quizás la más destacable era el pino canario (Pinus canariensis), por las múltiples posibilidades que ofrecía tanto para usos puramente medicinales como para fines domésticos, tal y como ocurría con la actividad de la resina o de la construcción.

De la destilación de la resina o rementina se obtiene aguarrás, colofonia o pez que se utilizaba para calafatear los barcos y un aceite medicinal denominado miera de mejor calidad que la que se obtenía con los pinos resineros peninsulares (Pinus pinaster).

11.3. En buena parte de los municipios del sur de la isla, entre ellos Vilaflor, se llevaba a cabo un aprovechamiento notable del pino canario, del cual se obtenía resina o la miera, un aceite con propiedades medicinales. (JJ).

La actividad de la resina, hoy abandonada, se realizó a principios del siglo XX en varios municipios del sur de la isla y consistía en realizar un corte longitudinal en el tronco que se alarga hacia arriba cada cuatro o cinco días, hasta llegar a la parte leñosa en la que se colocaba transversalmente un trozo de lata que tenía la misión de reunir la resina y separarla del tronco con el fin de que cayera directamente al suelo donde era recogida por un recipiente de barro. Ya que el calor favorece la salida de la resina se puede observar que la mayoría de los pinos tienen el corte orientado hacia poniente.

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