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Clima

Debido a la gran variedad de microclimas que existe en las islas Canarias, es imposible incluir en un solo clima a todo su territorio. Esto viene provocado por su contrastada orografía o por su orientación a las vertientes húmedas o secas, así como por otros factores a mayor escala, como son la latitud geográfica, las corrientes marinas o las masas de aire.

Esta diversidad se hace aún más notable en la isla de Tenerife, debido a que es la de mayor altura y superficie. En esto también influye la orientación, que ayuda a explicar las diferencias locales, junto con la influencia de los vientos alisios, principal masa de aire que llega al Archipiélago y que provoca que entre el norte y el sur, barlovento y sotavento, se de un importante contraste en aspectos como la humedad o la temperatura. Estos grandes contrastes, permiten ver una estampa poco corriente en otros lugares y es que se puede estar en la playa, disfrutando de una agradable temperatura al sol y ver el Teide nevado. Se pueden encontrar diferencias de temperaturas de hasta 8 o 10 ºC entre el sur y el norte en el mismo momento.

En general, la Isla se caracteriza por unas temperaturas suaves todo el año, con medias de unos 15 ºC en invierno y 25 ºC en verano. Pero al profundizar un poco más en las distintas zonas, se observa que estas temperaturas son más propias de las zonas costeras y a medida que se gana altura, se vuelven un poco más extremas. En las zonas de medianías, las temperaturas medias bajan un poco en invierno y aumentan en verano y a medida que nos acercamos a las zonas de cumbre, esta diferencia es aún mayor.

En cuanto a las precipitaciones, Tenerife es, después de La Palma, la Isla con más recursos hídricos del Archipiélago. Las precipitaciones se producen en forma de agua y de nieve, debido a su altitud. A grandes rasgos, las lluvias tienen una media de 400 mm anuales, aunque encontramos diferencias según las zonas. Existen zonas en las que pueden caer más de 470 mm, como en Izaña o en La Laguna, y otras que no superan los 200 mm, como las zonas costeras del sur.

En la isla tiene una gran importancia el efecto de la lluvia horizontal, que en las zonas de medianías de exposición norte provoca la acción de los vientos alisios. Cuando las masas de aire procedentes del noreste se encuentran con la cordillera dorsal de la Isla, se produce un enfriamiento y condensación de la misma, que trae consigo nubosidad, un descenso de las temperaturas, mayores precipitaciones, humedad, etc. Este factor provoca que en algunas zonas de la Isla, el tiempo varíe en pocos metros, como es el caso de Santa Cruz de Tenerife, donde puede haber un tiempo despejado y con una temperatura agradable, y en La Laguna, estar nublado con una temperatura considerablemente más baja, llegando incluso a llover.

Se han establecido varias clasificaciones del clima de Tenerife, en función de diferentes criterios. Resulta muy complejo incluirlos todos, ya que son de diversa naturaleza. Basada en los cambios que se dan según la altitud, existe una clasificación climática, en la que aparece una zona baja, más árida, en la que las temperaturas medias oscilan entre los 20 y los 25 ºC, con escasas precipitaciones que no superan los 200 mm. Se da en zonas de la franja costera, más representada en áreas del sur, como La Costa del Silencio, Los Cristianos, etc. Aunque esta franja es más importante en las zonas del sur, también se da en el norte. El mejor ejemplo de ello es la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, en donde las bajas del invierno no bajan de los 17 ºC y tiene escasa precipitaciones.

En las medianías, en cambio, las temperaturas son más suaves y las precipitaciones más abundantes. A esta altura es más evidente la acción de los vientos alisios, por lo que es importante diferenciar entre la fachada norte y la sur. En la primera o barlovento, afectada por la masa de aire, las temperaturas son más frescas y aumentan la nubosidad y las precipitaciones. Es el caso de La Laguna, donde se dan más de 220 días al año de nubosidad y que tiene unos índices importantes de pluviometría. En las medianías de sotavento, como Vilaflor o Arona, en cambio, las temperaturas son un poco más suaves, hace más calor y llueve menos y se reducen considerablemente el número de días nublados.

En las cumbres, dejan de hacer efecto los vientos alisios, pero la importante altura hace que desciendan las temperaturas y las precipitaciones sean abundantes, siendo todos los inviernos en forma de nieve en las cumbres del Teide. En la estación de Izaña las temperaturas medias son de 4 ºC en invierno y unos 17 durante el verano.

La zona de Las Cañadas se cubre de nieve cada invierno. (CIT)

Por otro lado, en la Isla se dan situaciones temporales, como la calima o las lluvias torrenciales. La calima o invasiones de aire sahariano, se puede dar en cualquier época del año, aunque son más comunes durante el mes de agosto y en el otoño. Consisten en una masa de aire seco procedente desde el desierto del Sáhara, que provoca una reducción de la visibilidad importante por el polvo en suspensión y la sequedad del aire.

El otro episodio más común en Canarias y también en Tenerife son las lluvias torrenciales, provocadas por masas de aire que llegan desde el Atlántico, borrascas atlánticas, o asociadas al Frente Polar. En los últimos años se han dado algunos episodios de lluvias torrenciales en la Isla, que han ocasionado inundaciones en algunas zonas. En marzo de 2002, una borrasca ocasionó fuertes lluvias torrenciales que causaron graves inundaciones en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. Las lluvias, más de 200 litros por m², se produjeron en corto espacio de tiempo, unas dos horas, lo que provocó inundaciones que se cobraron la vida de cuatro personas.

Otro episodio temporal importante ocurrió en noviembre de 2005, cuando la tormenta tropical denominada ‘Delta’ afectó a las Islas Canarias y a Tenerife en mayor grado. Esta tormenta se formó en medio del Océano Atlántico y afectó a las Islas, sobre todo con fuertes vientos y lluvias, causando graves daños en infraestructuras.

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