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  MUNICIPIO DE EL ROSARIO    
 
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4. Agua y clima

El clima

Una estampa frecuente de La Esperanza es ver cómo asoma el verde de los árboles entre la niebla. Con ello se indica que La Esperanza ostenta un paisaje muy conformado por su clima de medianía. Sin embargo, El Rosario es más extenso que lo que supone La Esperanza. Por ello, el clima de El Rosario depende de varios factores geográficos locales (el relieve y la altitud), regionales y zonales (latitud y el entorno geográfico), que intervienen de manera notable en los elementos que caracterizan al clima: temperatura, humedad y precipitaciones, entre otros.

La latitud influye en el clima con la presencia, la mayor parte del año, de los vientos alisios, debido a la proximidad del anticiclón de las Azores a nuestro Archipiélago. Para el municipio, con un relieve destacado y orientado al noreste, supone un obstáculo o barrera, que le permiten estar a merced de los vientos frescos y húmedos propios del alisio durante el 90% de los días del año. Ello supone, para la zona alta de la localidad, un aporte extra al volumen recogido de agua, a los que se suman los 700 mm de precipitación media anual, e incluso más. La temperatura media anual oscila entre los 10ºC y los 13ºC. La alta humedad y los aportes hídricos permiten el desarrollo del monteverde o laurisilva y unos buenos rendimientos para el cultivo de secano de cereales y papas.

4.1. La constante presencia de los vientos alisios, y la orientación del relieve que actúa como barrera de éstos, supone un importante aporte hídrico que se materializa en majestuosos bosques. Bosque del Adelantado, La Esperanza.(DM)

El sector suroriental, lejos de la influencia húmeda del alisio, se caracteriza por ser más seco, árido y ventoso. Sus precipitaciones van de 500mm en áreas de medianías a menos de 200mm en zonas costeras. Estas características permiten la presencia, pero escasa, del cultivo de la viña y de algunos frutales, como higueras y almendros. Asimismo, las buenas condiciones climáticas han propiciado el desarrollo de urbanizaciones residenciales y turísticas en la costa.

Por otro lado, el entorno geográfico de las Islas Canarias, próximas al continente africano, se traduce en ocasiones por un tiempo cálido y seco, con presencia de polvo del desierto y que el campesino detecta por el color rojizo del cielo, el aire cálido que respira y la quietud del mar. Finalmente, durante el invierno es posible la llegada de perturbaciones o depresiones a Canarias, que se traducen en fuertes precipitaciones y la posibilidad de nieve en los puntos más altos de la localidad.

El agua

Gracias a sus condiciones climáticas, los recursos hídricos durante el pasado fueron notables para el municipio, a pesar de su escasez a nivel insular. Así, si uno se adentra en la entrañas del monte esperancero, podrá comprobar cómo el bosque es capaz de retener el agua de la nubes y almacenarla en el subsuelo. Como consecuencia de ello, los manantiales brotaban de la tierra proporcionando agua fresca y de calidad a la población. Este hecho aún es posible de ver en la Fuente de Zamorano, que sigue desempeñando su función como suministradora de agua para la población. Con el paso del tiempo, el agua de los manantiales no fue suficiente para autoabastecer la demanda local, por lo que se tuvo que recurrir a las aguas provenientes de otros municipios y de la escorrentía.

4.2. Fuente de Zamorano, en las cercanías de la capital municipal. (DL)

De este modo, durante principios del siglo XX, la construcción del canal de Araya, que transportaría el agua desde del Valle de Güímar hasta el área metropolitana, desencadenó el desarrollo económico del sector sureste de la localidad, más seco y árido. Gracias a sus aguas, una gran parte de la superficie costera se transformó en urbanizaciones para el turismo y en tierras para el cultivo de regadío. Se sembraría tabaco y algodón e incluso platanera. A pesar de todo, la localidad siguió presentando, sobre todo en la década de los sesenta, algunos problemas de abastecimiento. Todo ello, debido a los escasos recursos subterráneos (galerías y pozos) de su territorio y, a la lucha por el agua con el municipio de Santa Cruz de Tenerife, en plena expansión.

A finales del siglo XX y principios del siglo XXI, la construcción de galerías, como la de Rosarito, y de pozos, como el de La Cañada, supuso el aumento de los recursos hídricos de la localidad. Cabe destacar una importante infraestructura hidráulica como es el pozo de 'El Guanchito' en Machado lo que supone un abastecimiento propio del municipio y la reducción de compra de agua externa, favoreciendo ahorrar costes.

Por otro lado, se han introducido métodos para el tratamiento de aguas para el abastecimiento de la población. Los más conocidos son la depuración de aguas residuales, la desalación de las aguas subterráneas y de agua del mar, sobre todo para el consumo urbano, de parques y jardines.

Se han construido varios depósitos para el almacenamiento de agua repartidos por toda su geografía y existen pequeñas presas en los cauces de barranco (en Machado). También se han mejorado la red de abastecimiento de aguas procedentes de otras zonas de la Isla y apostado por nuevas técnicas de aprovechamiento hídrico. Sirva de ejemplo la captación de agua atmosférica o de niebla, situada en la Data del Colorado.

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