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  MUNICIPIO DE LA MATANZA    
 
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  >> 11. ETNOGRAFÍA Y MEMORIA DE UN PUEBLO Versión para imprimir Escuchar artículo Metadata Patrocinadores Aumentar letra Disminuir letra  


MEDICINA POPULAR

La medicina popular aparece en La Matanza de Acentejo ya desde la época de los guanches y sigue perdurando tiempo después cuando los castellanos empiezan a habitar las islas. Los descendientes, canarios hasta el día de hoy, ven en el medio natural y en los vegetales que se reparten en él, una fuente de recursos que pueden ser utilizados para un uso tanto comestible, como medicinal.  A este respecto, destacan multitud de plantas medicinales como el toronjil o la yerba luisa, utilizada para dolores de estómago o para paliar la menstruación.

Por otra parte, el bosque también constituía un espacio para obtener beneficios medicinales o domésticos. Dentro del Monteverde se aprovechaban los brezos, de los cuales se obtenía carbón mientras que sus ramas servían de horquetas para la viña; los laureles cuya madera ligera era apreciada para fabricar aperos de labranza; los follaos cuyas hojas de tacto suave y peloso eran el sustituto del papel higiénico y sus varas flexibles combinaban con el mimbre en la cestería, o la propia haya o faya (Myrica falla) cuyo fruto era y es el único comestible del Monteverde, de manera que en tiempos de hambre todo isleño lo secaba, tostaba y hacía una harina pastosa como sustituto del gofio.

Por su parte, en los ámbitos de pinar se llevaba a cabo un especial aprovechamiento de la resina. De la destilación de la resina o rementina se obtenía en el pasado aguarrás, colofonia o pez que se utilizaba para calafatear los barcos o para elaborar un aceite medicinal denominado miera que era de mejor calidad que la que se obtenía con los pinos resineros peninsulares (Pinus pinaster).

El uso del pinar en La Matanza de Acentejo

11.4. El pino ha sido por tradición una de las especies vegetales más socorridas en Canarias para usos domésticos o medicinales. (DL)

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