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  MUNICIPIO DE SANTIAGO DEL TEIDE    
 
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  >> 12. MUNDO RURAL Versión para imprimir Escuchar artículo Metadata Patrocinadores Aumentar letra Disminuir letra  


TURISMO RURAL

Santiago del Teide cuenta con una reducida oferta alojativa en materia de turismo rural, en gran parte debido a que la inmensa mayoría de los servicios hoteleros se localizan en los entornos costeros, en donde se levantan los infraestructuras de sol y playa. Sin embargo, a pesar de que aún le quede mucho que avanzar en lo que se refiere al turismo rural, no cabe duda de que, sobre todo en el entorno de medianías y cumbre, existen un buen número de atractivos propios para los turistas interesados en la naturaleza y en las costumbres y valores de la localidad.

El centro de alfarería, la espectacular panorámica de Valle de Santiago, las fincas de uvas presentes y su situación de “bisagra” con el norte de la isla son argumentos más que sólidos para atraer a individuos interesados en valores culturales y paisajísticos, respetuosos con el medio natural y con la historia de Canarias. A este respecto, cabe destacar la extensa red de senderos con la que cuenta el municipio, que conduce tanto al Macizo de Teno como al interesante volcán Chinyero, haciendo, sin duda, las delicias de todos aquellos que practican el senderismo.

Por su parte, apenas se contabilizan tres infraestructuras de carácter rural en el municipio. De todas ellas destacan dos, que más que ser una casa rural estricta, constituyen hoteles, que con tipología y filosofía tradicional, disponen de todo tipo de comodidades, con grandes equipamientos destinados al confort del turista. Uno de ellos es el Hotel Rural Casa del Patio, de estilo familiar y con catorce habitaciones, de distintas categorías.  El otro gran destino es el Hotel Rural Señorío del Valle, situado junto al Centro de Visitantes Señorío del Valle, en un enclave bien cercano a distintas rutas para la práctica del senderismo. Al igual que el caso anterior, contiene todo tipo de comodidades, incluyendo adaptaciones para minusválidos y excursiones tanto a caballo como a pie.

Otros servicios

La oferta turística del municipio se completa y se establece en el desarrollado aparato recreacional y alojativo que tiene lugar en los núcleos de Puerto de Santiago, Acantilado de los Gigantes y Playa del Arena, en donde se elevan hoteles de gama alta cercanos a las playas y con piscinas y otras infraestructuras en su interior. Cabe destacar igualmente el turismo de talasoterapia que existen en los mismos, así como otros los distintos tours organizados tanto por tierra como por mar, teniendo como principal atractivo, en el caso de las excursiones por mar, la observación de cetáceos, muchas de las cuales tienen como principal destino la playa de Masca, en el municipio de Buenavista.

12.5. La observación de cetáceos es un atractivo turístico muy común en Santiago del Teide. (SG)

Igualmente, las posibilidades turísticas quedarían incompletas si no se menciona la interesante red de senderos que se distribuyen por distintos sectores del espacio. En esta ocasión destacamos tres, por sus características paisajísticas y naturales.

Principales senderos del municipios

Tamaino- Acantilado de los Gigantes

Longitud: 8 kilómetros Duración: 4 horas Dificultad: media

El caminante puede disfrutar de un espacio compuesto por numerosos atractivos tanto paisajísticos como geológicos, botánicos y etnográficos.

El inicio del sendero parte desde la plaza de Tamaimo, siguiendo una calle que nos acerca al barranco de Santiago para continuar por un canal que lleva hasta la boca de un túnel de unos 1.300 metros, construido para transportar agua de la galería El Sauce del barranco del Natero. Sin lugar a dudas, el aspecto humano más impresionante de este paisaje ha sido la obra hidráulica realizada, tanto para el alumbramiento de las aguas fósiles, galerías, como para la canalización y transporte de este escaso recurso en una orografía de profundos barrancos y paredes verticales.

Al salir del túnel, en el barranco “Mancha de los Díaz”, se observa la continuidad del canal y en frente una notable panorámica del roque Chimanaye, que son las partes más altas de los restos de una colada de naturaleza sálica. También se puede comprobar una extraordinaria vegetación principalmente de cardonal-tabaibal adaptada a su entorno con varios endemismos, la cual es incluso más bonita si se visita a principios de año después de las primeras lluvias. Entre las especies más abundantes se encuentra el retamón (Teline osyroides), el cardón (Euphorbia canariensis), la leña blanca (Neochamaelea pulverlulenta) y especialmente la tabaiba roja, endemismo de Tenerife (Euphorbia atropurpurea). Así pues, el primer tramo del camino, después del salir del túnel, es bajar al fondo del barranco, donde vamos a encontrar la galería de La Junquera, con un pequeño caudal que está canalizando hacia Los Acantilados.

12.6. El sendero, que transcurre  en su mayor parte por el Acantilado, contiene tramos realmente impresionantes, teniendo al vértigo de acompañante. (SG)

A la media hora de camino se cruza el cauce hacia la izquierda para alejarse del barranco, encontrándose un canal que acerca al visitante a la boca del segundo túnel, un poco más pequeño que el anterior, un kilómetro aproximadamente de largo. A la salida del mismo nos encontramos con una vista general de la urbanización “Acantilado de los Gigantes”, con su muelle deportivo y el caminante se sorprenderá, con una inolvidable sensación de vértigo, que no podrá ver el camino por donde acaba de llegar. A continuación se baja con precaución a la izquierda de un gran balo, para ir hacia la derecha, en donde se toma, hacia atrás, el camino atravesando un dique para acercarnos a un extraordinario mirador que sitúa al senderista justo encima del acantilado, donde es prácticamente imposible evitar el vértigo; la transparencia de las azules aguas permiten ver los marrones de las aguas marinas y la verticalidad de la costa asusta con el poder y la grandeza del tiempo geológico.

A partir de aquí, tiene lugar el tramo final del sendero, en donde se observa una mayor aridez del paisaje con algunas especies como la lechuga de mar y un endemismo de Tenerife, la famosa amargosa (Vierarea laevigata). El camino, casi horizontal, va dejando atrás, de tramo en tramo, unas espectaculares panorámicas de la magnitud del Acantilado. El sendero finaliza en la calle de Las Tabaibas.

Sendero del Chinyero

Longitud: 5,7-7,7 kilómetros (con la subida a Boca Cangrejo y Montaña del Estrecho) Duración: 3 horas y treinta minutos Dificultad: media.

Sus principales valores son generalmente de carácter paisajístico y geológico, encontrando hitos tan interesantes como Montaña Boca Cangrejo, Montaña del Estrecho y la Reserva Especial del volcán Chinyero.

El camino comienza junto a una pista forestal y de la Montaña Boca Cangrejo que aparece entre los puntos kilométricos 14 y 15 de la carretera TF-38, en donde junto a una barrera que impide el paso de vehículos hay una pista se adentra al lugar conocido como Los Poleos, hacia la Reserva Natural Especial del Chinyero, como así lo señala una indicación al comienzo del recorrido. La pista está perfectamente delimitada por una fila de piedras que serpentea bajo las faldas de Montaña Boca Cangrejo, y se adentra llaneando en un bosque de pinos canarios (Pinus canariensis) hasta que a unos cuatrocientos metros aparece un claro del bosque y un pino monterrey (Pinus radiata) en el centro del mismo.

Frente a éste, e ignorando la pista que sigue hacia la izquierda nos fijaremos en el recorrido perfectamente marcado de la circular del Chinyero, tendremos que tomar hacia la izquierda por dicho sendero junto a una pequeña estación meteorológica compuesta de un pluviómetro y otros medidores, haciendo un recorrido llano que discurre bajo el pinar con un sotobosque de codesos de cumbre (Adenocarpus viscosus), morgallanas (Ranunculus cortusifolius), corazoncillos (Lotus campylocladus) e incluso menta (Mentha pulegium).

Posteriormente, el camino sigue su curso, esta vez rodeando lo que parece ser una antigua era, y unos minutos después cruza la pista de tierra y desciende junto al frente de lava del volcán introduciéndose inmediatamente en la misma lava hasta llegar de nuevo a la pista forestal donde hay una señalización que indica la alternativa PR-TF-43.3. Dicha alternativa la ignoraremos para seguir andando sobre la pista que cruza la lengua de lava que descendió en el momento de la erupción entre la Montaña del Centeno (1.483 m) y la del Estrecho (1.521 m) pudiendo observar grandes bloques y sedimentos correspondientes al material volcánico. Pasada la lengua de lava la pista llanea y va recta bajo la citada Montaña del Estrecho hasta que en unos trescientos cincuenta metros aparece la siguiente señalización indicadora de la segunda alternativa de la ruta, el PR-TF-43.2 que se dirige hacia Los Partidos.

En este punto hay que desviarse hacia la derecha por unos escalones de piedra, para enfocar hacia el Volcán Chinyero, la ruta propuesta. Antes de internarnos por las lavas del volcán, es necesario fijarse a la izquierda que sube un camino en fuerte ascenso hacia la pista que circunda la Montaña del Estrecho y que llega hasta su cima, para que, en unos minutos estar en la cumbre donde hay un refugio que está cerrado, desde aquí tendremos unas vistas magníficas de Montaña Bilma, cono monogénico de naturaleza basáltica. De regreso por el mismo camino, se pueden observar  las cumbres de El Teide, Pico Viejo y por supuesto, del Volcán Chinyero (1.558 m), los tres alineados en el mismo eje estructural hacia dorsal de Bilma- Abeque, con sus correspondientes frentes de lava, un triángulo volcánico de primer orden paisajístico.

Sendero de El Chinyero

12.7. Imágenes que muestran buena parte del itinerario que tiene el sendero hacia el volcán Chinyero. (Francisco Fariña)

A la vuelta, se llega de nuevo a la pista forestal, para subir por los escalones de piedra que se meten de lleno en otra lengua de lava diferente a la anterior; el sendero está marcado y formado por un firme pedregoso de color rojizo. Zigzagueando por esta senda, se pasa junto a un roque de gran tamaño y después de un brusco descenso llegaremos a un tramo entre pinar que llanea entre codesos de cumbre y algún ejemplar aislado de cardo, para salir de nuevo del pinar donde podremos observar entre algunos escobones (Chamaecytisus proliferus), diversas grietas y grandes bloques de lava que dejó aquí la erupción.

Pasado este punto, entramos de nuevo en el pinar y en unos minutos encontraremos una pista forestal que se ignora, para encontrar otra vez el sendero pedregoso, el cual discurre tanto en tramos de subida como de bajada, en los barranquillos junto al sendero podremos ver multitud de bejequillos (Aeonium spathulatum) y menta (Mentha pulegium). Trescientos cincuenta metros después encontraremos otra pista de tierra donde una señal nos indica el camino a seguir, recorremos unos cien metros más andando por dicha pista y nos encontramos con un cruce de caminos donde otra señal del PR-TF-43 nos muestra a la izquierda la dirección hacia el Parque Recreativo de Arenas Negras y Garachico, la pista sigue su curso de frente y nosotros tomaremos a la derecha siguiendo las instrucciones de la señal que nos indica la circular del Chinyero.

El camino asciende ahora entre pinar y teniendo a nuestra derecha y a lo lejos, la Montaña del Estrecho que se eleva junto al malpaís que hemos venido cruzando, y después de salvar un tramo por unas escaleras de piedra, tendremos a la vista el Chinyero y la cima del Teide. Luego desciende suavemente y va recto hasta encontrarnos un nuevo cruce que ignoraremos, desviándonos a la derecha y entrando de lleno en las lavas del Chinyero teniendo unas vistas magníficas del volcán propiamente dicho, del Teide y de Pico Viejo que se elevan sobre un inmenso pinar.

Seguiremos el sendero perfectamente marcado hasta encontrarnos con una pista muy pedregosa a la derecha que se adentra en el paraje natural y desde donde tendremos las mejores panorámicas del entorno y un lugar perfecto para un pequeño descanso. Más adelante volveremos al sendero original que sigue su curso junto a la pista forestal, en donde es fácil encontrarnos algunos ejemplares de pinzón azul (Fringilla teydea), desviándose luego de ésta y ascendiendo entre el pinar por las faldas de Montaña de Abeque (1749 m.).

En un momento determinado encontraremos un espacio amplio con un banco de piedra junto a un pino centenario, sitio ideal con vistas panorámicas del Chinyero, y luego el sendero desciende y zigzaguea para un tiempo después pasar a llanear. Llega un momento en que nos encontraremos un cruce de caminos sin señalizar, siguiendo de frente, la senda se estrecha y va descendiendo poco a poco entre multitud de corazoncillos (Lotus campylocladus) hacia una degollada donde se alza Montaña de Boca Cangrejo (1579 m.); en su cara norte hay un camino que asciende hacia la cumbre desde la cual podremos observar las diferentes bocas eruptivas de dicho volcán y desde donde las vistas del Chinyero con sus frentes de lava son impresionantes, al igual que el entorno volcánico plagado de conos volcánicos.

12.8. El corazoncillo (Lotus camplylocladus) se observan casi al final del recorrido. (www.floradecanarias.com)

Finalmente, de vuelta al último punto de cruce de sendas, se continua por el camino original descendiendo y zigzagueando entre un árido bosque de pinos. Cuando encontremos varios pinos de grandes dimensiones, que han sobrevivido el paso del tiempo, al lado del camino se alcanza la pista forestal del principio del itinerario, para que en quinientos metros lleguemos al inicio de este espectacular recorrido circular.

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