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  4. ESCULTURA CANARIA    
 
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  >> La escultura de los últimos años en Canarias >> La escultura en los setenta Versión para imprimir Escuchar artículo Metadata Patrocinadores Aumentar letra Disminuir letra  


Tiempos de cambio y libertad

DATOS DE ENMARQUE: Los años setenta se van a caracterizar por una serie de propuestas que surgen tras el proceso de normalización política que acontece en España tras el fin del franquismo. Con la llegada del sistema democrático afloran nuevos aires de libertad artística y una pluralidad cultural que será clave en las diferentes disciplinas artísticas en Canarias.

La llegada al Archipiélago de un destacado grupo de escultores para hacer realidad la I Exposición Internacional de Escultura en la Calle, es el paso  definitivo para la  incorporación a la escultura contemporánea.

A pesar de haber sido un hecho importante,  la escasa incidencia a nivel escultórico, muestra la falta de empuje para el trabajo en las islas. Las diferentes propuestas de los artistas, la falta de asimilación y de orientación marcan una  tendencia individualista.

A principios de los años setenta  surgen iniciativas pioneras que son fundamentales en el panorama  artístico de Canarias. Se inauguran salas de exposiciones, galerías de arte y espacios culturales como la Sala Conca ( La Laguna) , Sala Conca II (Gran Canaria), El Almacén (Lanzarote), la Galería Vegueta (Gran Canaria), además de la formación de un colectivo de artistas (Contacto I).

Tras el impacto de la I Exposición Internacional de Esculturas en la Calle considerado como  un acontecimiento sin precedentes,  el arte actúa como revulsivo en una sociedad con carencias culturales. La permanencia de las esculturas en la vía pública posibilita el disfrute y la admiración de  varias generaciones de artistas que comienzan.

Destacan 3 hechos importantes  que dará paso al comienzo de una nueva etapa en la formación de los artistas, así como la apertura de dos centros artísticos:

  • La inauguración en 1976 del Museo Internacional de Arte Contemporáneo Castillo San José (MIAC) en Lanzarote, rodeado de polémica, tiene como impulsor a César Manrique, y que organiza un año después el “I Certamen de Artes Plásticas”.
  • La apertura en el curso 1978-1979 de la Facultad de Bellas Artes en la Universidad de La Laguna.
  • Y la apertura de la Galería Leyendecker, dirigida por Ángel Luis de la Cruz y Lele Colomer. Esta galería participa en la “I Edición de la Feria de Arte Contemporáneo” (ARCO), y trae a las islas a los artistas de la Transvanguardia italiana.
La Exposición Internacional de Esculturas en la Calle significó un acontecimiento sin precedentes en Canarias. La permanencia en la vía pública de muchas de ellas posibilita el disfrute y admiración de muchas generaciones de artistas. ‘El Guerrero de Goslar’ de Henry Moore. (DL)

Los aspectos positivos que llegaron tras la Exposición, no fueron suficientes para el arte canario del momento, el ‘nomadismo’ en los artistas y la falta de orientación marcaron parte de la década.  En 1975 se funda el grupo Contacto I, liderado por José Luis y Tony Gallardo y con la presencia de Juan José Gil, Leopoldo Emperador y Juan Luis Alzola.

La idea principal del grupo era establecer contacto entre los artistas locales y nacionales. Querían acercarse a los problemas del arte ante la situación de cambio político del momento, y apostaron porque los artistas canarios fueran iconoclastas o rompedores de cualquier mito. El grupo propugna la recuperación de la identidad cultural canaria y la reivindicación de la cultura aborigen como señales plásticas en sus obras. El dinamismo y el empeño en reducir la distancia que les separa del arte, les lleva a redactar el Manifiesto de El Hierro o Manifiesto de Canarias.

Firmado en 1976  por artistas e intelectuales, reivindican el origen autóctono de la cultura canaria y su propia identidad. Proclamaban  que la pintadera y la grafía canarias son símbolos que representan la identidad insular y que se asientan en nuestro primitivismo, subrayando la presencia de América y África en las Islas.

‘Homenaje al campesino’, de Tony Gallardo. Al pie de este monumento, de 1976, se dio lectura del Manifiesto de El Hierro. (Tony Gallardo)  

Este manifiesto supuso un intento de retomar el tema indigenista, marginado en el contexto cultural, pero la endeble o débil formulación del escrito provocó una actitud de rechazo en ciertos círculos intelectuales del Archipiélago.

De manera correlativa surge un colectivo de nuevos creadores que nacen al amparo de las galerías de arte, la controvertida ‘Generación 70’. La realidad fue bien distinta, ya que en la mayoría de los casos, la vinculación era la de compartir un mismo espacio geográfico y un tiempo común. No existe ningún sentimiento colectivo que aúne unas mismas ideologías, la individualidad es el detonante de unos años de desinformación y falta de apoyo por parte de las instituciones públicas.

Características de la escultura en los setenta

La escultura de los setenta se caracteriza por la presencia de artistas destacados que siguen trabajando, como es el caso de  Martín Chirino, Pepe Abad o Tony Gallardo y el surgimiento de una nueva generación de artistas.

Los planteamientos creativos y el desarrollo de la plástica ya estaban consolidados al iniciarse la década, de modo que convivieron con la nueva generación, sin debates de índole estético, ni enfrentamientos.

Los nuevos artistas que comenzaban su andadura creativa y se incorporaban al escenario del arte en Canarias, tuvieron como referente más próximo las generaciones anteriores. En líneas generales, en la escultura de los 70,  predominó la individualidad de los artistas, así como ciertas lagunas  que ellos debían superar.

Como explica Fernando Castro, “en escultura hay que deplorar un estancamiento formal, y hasta el uso descontextualizado de nuevas técnicas; hay una notoria inferioridad de este género en Canarias con (respecto a) la pintura. Surgen pocos escultores debido  a la  limitación de materiales, a las deficiencias operativas, a la falta de talleres de fundición y al poco apoyo de las instituciones públicas.

En líneas generales, todos los artistas parten de la figuración, para posteriormente dar un discurso más vanguardista con referencias a los lenguajes del momento.

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