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Enmarque del tema

Creemos conveniente dar una visión global, aunque breve y elemental, sobre cómo se ha llegado al estado actual de los conocimientos en lo que respecta a la historia de las Islas Canarias.

Primeros cronistas e historiadores

De los tiempos anteriores y contemporáneos a la Conquista se conservan algunas crónicas y relaciones viajeras, de singular interés como fuente para la investigación histórica. Asimismo, la Arqueología ha contribuido enormemente en los últimos años a un mejor conocimiento de nuestro pasado.

Durante la segunda mitad del siglo XVI, Fray Alonso de Espinosa, dominico que servía en los conventos de La Laguna y Candelaria, escribió sus impresiones y descubrimientos acerca de los aborígenes canarios y su sometimiento a Castilla.

Leonardo Torriani, por estas mismas fechas, en misión de reforzar puertos y fortificaciones militares, nos dejó también escritas sus impresiones y estudios. Pero fue a principios del XVII, o poco antes, cuando Juan de Abreu Galindo publicó una historia más completa de las Islas. A la hoy revalorizada obra de Abreu Galindo, como fuente, siguieron las aportaciones de Viana, Marín y Cubas, Núñez de la Peña, Pedro A. Castillo, etc.

Durante el siglo XVIII, tiempos de Carlos lII, aparece la primera gran historia de Canarias merced a la pluma de José de Viera y Clavijo, nacido en Los Realejos, clérigo liberal que viajó por Europa y detentó cargos en la Catedral de Las Palmas, donde está enterrado.

A fines del XIX se publica la otra obra clásica de la historia canaria, debida al grancanario Agustín Millares Torres, de gran interés por su rigor científico. Contemporáneos suyos fueron los destacados investigadores Gregorio Chil y Naranjo, Sabino Berthelot y Juan Bethencourt Alfonso. Otros historiadores de la época son Álvarez Rixo y Fco. María de León.

A partir de 1940, sobresale la ingente labor investigadora de Elías Serra Ràfols, quien a su muerte había creado ya una verdadera escuela de investigadores. Leopoldo de la Rosa, Juan Régulo, Manuela Marrero y Alejandro Cioranescu fueron fieles seguidores de su huella metodológica.

Un investigador que ocupa un lugar preeminente en la historiografía insular es Antonio Rumeu de Armas, por sus numerosas publicaciones y excepcional talento.

Otras aportaciones de indudable alcance fueron las de José Peraza de Ayala, Francisco Morales Padrón, Antonio Bethencourt Massieu, Víctor Morales Lezcano, Roberto Roldán Verdejo, Marcos Guimerá Peraza, Vizcaya y tantos otros que sería prolijo enumerar.

Investigadores recientes

La investigación sobre la Historia Contemporánea comienza a desarrollarse con diferentes tesis doctorales, como las de Oswaldo Brito, María Teresa Noreña, Julio Hernández, Manuel de Paz, Antonio Macías... Los períodos anteriores continuaron avanzando de forma paralela: Antonio Tejera Gaspar, Juan Francisco Navarro Mederos, Eduardo Aznar Vallejo...

Como obras de carácter general y divulgativo destaquemos la de Dacio Darias Padrón, Joaquín Blanco Montesdeoca (1976 la editada por Espasa‑Calpe y escrita por Enrique Romeu Palazuelos y otros autores), o la de Castro Alfín (1983), sin olvidar otras como la de López Herrera. Asimismo, destacar la Historial General de los investigadores señalados en el anterior párrafo (1977) y la más reciente, editada por Bethencourt Massieu (1995).

Sin embargo, a pesar de esos esfuerzos, aún se echa de menos la publicación de una historia completa y actualizada de Canarias con una interpretación científica de los hechos.

Planteamiento del estudio

La Historia de Canarias tiene el interés de presentar, primero, el curioso modo de vida de los aborígenes canarios, conocidos habitualmente con el nombre de “guanches”, que supone un retrato vivo y útil para representar lo que ha sido de la vida de muchos pueblos prehistóricos.

Segundo, aborda el proceso de la Conquista, apresando las intenciones ideológicas y prácticas de los conquistadores, sus intrigas, sus conflictos, el choque de culturas, las contradicciones de valores, la resistencia guanche de casi un siglo… A finales de la Edad Media se aprecia el poder de los señores en la propiedad de las islas conquistadas y el dominio progresivo de la monarquía española, así como la presencia de la Iglesia, sin perder de vista lo que supuso la esclavitud.

Tercero, se resalta el proceso de la colonización, así como el cultivo de la caña de azúcar. El cambio de los monocultivos (azúcar, vid, cochinilla, plátanos y tomates), provocado por las situaciones exteriores, determinando nuevas formas de vida. También se puede entender la situación en que quedan los conquistadores y los nativos, así como las clases sociales que se formaron.

Cuarto, se describen fenómenos relacionados con los viajes y el mar: Colón, la relación con América, la piratería, el comercio con Gran Bretaña…

Quinto, queda claro cómo las relaciones económicas de las islas están ligadas a la situación política de España y sus relaciones con otros países, aunque la Historia económica de las Islas se caracterizó durante siglos por un contacto directo con las potencias del centro y norte europeos. El cambio de Canarias de ser un territorio de ultramar a ser una provincia española más, a partir de 1812. También la situación social y cultural hasta el siglo XIX. La importancia de la Ilustración y los movimientos culturales de vanguardia, así como los procesos de alfabetización y de escolarización.

Sexto, se aprecia lo que ha significado en las islas, especialmente, del siglo XIX al XX, los cambios en la política española, la emigración, los puertos francos, la inmigración, el turismo, el pleito insular, el estatuto de autonomía, la consideración de islas ultraperiféricas por la UE, los movimientos y partidos políticos, etc.